Una pequeña reflexión

De los tantos y maravillosos conceptos compartidos por el Maestro Sergio, destaca seguramente el Mensaje en el cual está resumida toda la Enseñanza Esenia.

Es un Mensaje de la Vida para encontrar las respuestas en aquellas situaciones en las cuales las vivencias humanas a veces están más impregnadas por las emociones, como parte del mismo aprendizaje del ser humano.

Es un Mensaje de la Vida para escrutar con la conciencia del alma en las cosas en las cuales la conciencia del físico solamente contempla limitaciones y desesperanzas.

Es un Mensaje que ayuda a compartir el gran secreto del vivir en el fluir de la Vida misma, como parte fundamental de un plan divino del cual cada quien es parte fundamental.

Es un Mensaje que transporta el mismo ser humano al camino de la verdadera victoria del hombre sobre las limitaciones y abre las puertas de la libertad.

Es el Mensaje sublime de cómo encontrarse con el Amor, la única verdad universal que contempla el objetivo de toda experiencia humana.

De este Mensaje recordemos algunos puntos:

HAZ TU PARTE
CON LA MAS AUSTERA RESOLUCION


Cada manifestación de la Vida, como emanación de la Creación, ocupa un lugar dentro de la gran estructura como si fuese un átomo o un pequeño universo unido al Gran Todo. La conciencia del hombre permite llegar a la integración juiciosa, o sea a la participación activa y voluntaria en la reestructuración de un equilibrio que en determinado momento se ha alterado por las mismas emociones humanas. Este trabajo se fundamenta en el conocimiento profundo de sí mismo y en la determinación de ser uno entre los tantos arquitectos del Amor que con su Verdad trata, con los pies en la tierra y la mente en los Cielos, fluir en la comprensión de que toda experiencia es crecimiento y que cada ser humano comprende la Vida y actúa en ella según la conciencia de cada instante en el cual se tienen que tomar las decisiones como si cada una fuese la más importante en el momento. Los errores son aprendizajes propios y ajenos y solamente con el caminar al encuentro de nuestra identidad podremos realmente plasmar en la conciencia universal la semilla del Conocimiento.

DEJA ATRAS A TU INMOLADO YO
MARCHA SOBRE TU OBRA...

Nos sugiere el Maestro: "Practica de vez en cuando el no tener la razón." Aprende en el silencio la lección amorosa de la Vida y del contacto con los demás seres. Aprende con gozo la oportunidad de callar el orgullo para escuchar la voz sublime de tu interior. Y en esa Voz escucha las Palabras de la Verdad que enseña a "morir un instante todos los días" y a resurgir todos los días en la Esperanza de haber, con tu Vida, marcado una huella profunda sobre la tierra. Lo que realices diariamente contémplalo con el gozo del constructor satisfecho de su obra, pero consciente que lo realizado es solamente una pequeña parte del gran plan que está dibujado en la conciencia. Y si otros no aprecian la belleza de tu creación, busca con mayor decisión lo que puedas modificar o bien, se firme en tu sentencia y busca también la belleza de las creaciones ajenas.

YO SOY LA PAZ.

La Paz es la quietud del Espíritu y la actividad amorosa del alma. Todo acto humano es movido por la inteligencia del instante de la conciencia. Cada expresión humana es justa en la conciencia de cada instante. Sólo hay un juez de las acciones del hombre y es la conciencia misma del ser. Mira más allá de las apariencias para quitar el velo de la ilusión y descubre, con los ojos sutiles a través de las barreras, que "detrás de todo santo hay un pecador así como detrás de cada pecador hay un santo". Encuentra el Amor detrás de la violencia, el Amor detrás del llanto, de la decepción, de la tristeza: hay Amor en un acto de orgullo así como en el error humano. Hay Amor en cada movimiento de poder humano o Divino. Solamente el ser que sonríe constantemente y tiende la mano para acercarse al corazón de otro ser, podrá mover el mágico Poder de la Vida que permite vivir la satisfacción de cada instante. Hay un acto de Poder en el Perdón, es Poder volver a sonreír cuando elevamos la mirada y divisamos la estrella que un día habitaremos.


Sonríe siempre.