Un pensamiento en relación al sitio internet y una transparente reflexión para el 25 de Abril de 2005.
La tecnología moderna es el fruto de la mente creadora del Ser y de Inteligencia innata. Este espacio web representa el resultado parcial de la voluntad y del deseo de crear formas representativas y comunicadoras aptas para despertar reacciones y conciencias siempre más atentas e iluminadas.
Estoy
firmemente convencido que el querido Maestro Sergio aprobaría
esta forma de proponerse. Principalmente porque la evolución
es parte de todos nosotros y en todas las variadas formas de vida
existentes en el cosmos. Él amaba recordar que la
Psicocibernética Esenios debía de representar la
voluntad humana para modificar y sacudir la cultura de la gente y
nosotros todos, hermanos Esenios, ser parte integrante para catalizar
cada energía y enviarla en la justa dirección.
El
Maestro precisaba también que el camino de cada Guerrero era
iluminado por su Fe y su Amor para la Vida y lo desconocido porque
todo es energía y todo es representado en las distintas
expresiones de las formas vivientes.
Creo mucho en el hecho que
hoy, nosotros todos hermanos estamos listos para enfrentar cada tipo
de evento cultural, social y religioso; somos también
conscientes que en el futuro próximo anhelaremos el desarrollo
de todas aquellas facultades insitas en nuestra mente y en nuestro
corazón donde nada y nadie podrá interferir sobre la
evolución Individual y las propias capacidades de transmitir
cada pensamiento, constituido de energía e impregnado de tanto
amor y desinteres material.
Es
vivo en mi corazón el recuerdo de cuando conocí, a
finales de julio de 1989, al Maestro Sergio. Me encontraba en Merate
en Italia para una presentación del próximo Seminario
de Psicocibernética Esenios y que tendría lugar dentro
de unos pocos meses en la Ciudad de Bergamo. En espera de que se
llenase la sala que nos hospedaría, me encontraba afuera, en
la oscuridad, fumando un cigarro. Y en un rincón del patio, a
una distancia de unos 10 ó 15 metros, vi el contorno de una
persona, en mangas de camisa, que también estaba fumando y
esperaba tal vez de entrar. Aunque no lo conocía, y sin antes
nunca haberlo encontrado, percibía que se trataba del Maestro
Sergio. Pero sin convicción alguna.
Estaba
tranquilo y relajado, me lanzó una mirada para expresar que me
había visto, pero siguió fumando su "Marlboro
rojo", echando una mirada al cielo estrellado y otra al interior
de la sala. Después de unos minutos, entré a la sala
(que en realidad era el gimnasio de una querida amiga, Leda, también
ella interesada a Psicocibernética), ya llena de gente y sin
lugares para sentarse. Algunos amigos me habían apartado un
lugar debajo del escritorio donde David Racah estaba dando la
presentación y habría sido el interprete del Maestro
Sergio.
Después
de las presentaciones y asegurado de que ya nadie llegaría,
David invita a entrar al Maestro Sergio, quien fue recibido con un
caluroso aplauso, pero no muy significativo. Más por
formalidad que por importancia, todos lo escudriñamos y
tratamos de entender "Qué" podría
transmitirnos "Sergio" y qué podíamos
aprender de una persona que, entrando, se había presentado con
un aire y una actitud completamente neutral y con la apariencia de
una persona común con dos bigotitos y un poco rellenito.
A
mi lado estaban otros que, al igual que yo, habían ya
frecuentado el primer Seminario de Psicocibernética, sabíamos
del Maestro y algunos particulares de su historia que lo habían
inducido al camino de la enseñanza. Sergio dirigiéndose
a un espectador, que lo había provocado con una banal
pregunta, le dijo que la apariencia y la visión tradicional de
las cosas ofusca la mente y la verdadera percepción del ser.
Insistiendo también que si nada encontraba de su interes,
podía dejar tranquilamente la sala, deseándole con
afecto una bonita tarde (como diciendo: si te quedas, escucha, o deja
el lugar a otro). La persona se quedó y escuchó durante
tres horas a Sergio y todo lo que explicó sín ya
hablar.
¿Porqué
les cuento este episodio? Porque de este encuentro y de esta
particular noche, aunque ya experimentada desde hace años,
nación en mí un sentimiento de afecto y una actitud
benévola hacia esta Persona, nunca vista antes, que con toda
su tranparencia nos traía un mensaje de paz y de amor que no
podía quedar indiferente para los muchos presentes.
Sergio
supo, con sus palabras directas y precisas, iniciar un proceso de
transformación en nuestras conciencias y decidir de
encaminarnos en ese sendero hecho de fe, de voluntad, que sólo
aplicando una férrea disciplina, el hombre podría
evolucionar hasta alcanzar y tomar un mayor grado de conciencia que
es parte de la energía visible e invisible de las cosas. La
posibilidad de interactuar con esta energía a través de
la conciencia individual o de grupo puede llevar al hombre a dialogar
con la materia y con las Leyes de la misma naturaleza y transformarse
en parte integrante en Ella. Queda una cuestión de Ser o no
Ser.
El
llegaba de muy lejos y, por el sólo hecho de ser presente esa
noche para encontrarnos y conocernos, estaba a significar que el
mensaje de conocimiento que quería dejarnos era de Vital
importancia para los presentes y para todos los que no estaban
presentes. Mi ignorancia cesó en el momento en el cual me
percaté que la presencia de Sergio en la sala había
asumido tal significado que habría dejado un signo indeleble
en mi vida.
El
recuerdo de esta magnifica energía que he tenido la suerte de
percibir y tocar, me ayuda cotidianamente a vivir la realidad con una
mejor conciencia y un acercamiento más cónsono hacia
aquellos que se mueven alrededor de mi
vida. Aunque sí
varias veces mis reacciones no están tan sosegadas, pero
considero que ésto sea en la naturaleza de las cosas y de los
tantos misterios que rodean nuestras vidas. En todo ésto, al
final, pienso que prevalezca la indole humana y la circunstancia que
va a manifestarse.
Agradezco
a esos queridos amigos y hermanos Esenios que me han permitido
encontrar al Maestro Sergio y de haber experimentado con El, creo,
los retiros espirituales más importantes y más sentidos
que haya desarrollado a través de Su Presencia, Su
Magnanimidad y por habernos aguantado y amado indistintamente. Lo
llevaré siempre en mi corazón y transmitiré, a
quién quisiera conocerlo, mejor Su Enseñanza.
Lo
que aparece a los ojos de muchos, no está dicho que sea fiel
para los pocos que ven y sienten con las propias intuiciones y el
propio sentimiento.
Gracias
por haberme permitido este pequeño pensamiento, rico de afecto
y se sentimiento para todos ustedes y para aquellos que han pasado a
otros niveles de conciencia.
Ernesto.